Cuatro son los temperamentos humanos: uno del pereza, otro de la ira, otro de la codicia y otro de la vanidad. El que domina su ira, la controla. El que domina la codicia, es sabio. El que domina la pereza, es fuerte. Y el que domina la vanidad, es humilde.
— Pirkei Avot 5:15 · Anónimo
La máxima completa
אַרְבָּעָה מִינֵי טְבָעוֹת בְּאָדָם: פְּרוּעַ, כַּעַס, תַּאֲבָה וְהָדָר. מָאֵין שָׁלֵם הָאָדָם אִם לֹא שֶׁמֵּכָרוֹ בְּבַעֲלָיו.
Arba'a minei teva'ot be'adam: prua, ka'as, ta'ava ve'hadar. Ma'en shalem ha'adam im lo she'mecharo be'ava'laav.
La palabra 'טְבָעוֹת' (teva'ot) significa 'temperamentos' o 'características'. Tiene raíz en la idea de rasgos innatos que influyen en la conducta. La expresión 'הָאָדָם' (ha'adam) resalta la humanidad y la universalidad de estas cualidades. La palabra 'שֶׁמֵּכָרוֹ' (she'mecharo) proviene de la raíz 'כ.ר.ה', que indica control y dominio, destacando la importancia de dominar estas inclinaciones para el perfeccionamiento moral.
El autor y su época
Este texto es anónimo y forma parte de la tradición rabínica transmitida en Pirkei Avot. Aunque no se conoce al autor específico, la enseñanza refleja el pensamiento ético y filosófico de las distintas épocas del judaísmo rabínico, centrado en el carácter y la moralidad. Es una máxima que ha sido compartida y preservada por generaciones para promover el autocontrol y la humildad. Su presencia en Pirkei Avot indica su importancia en la ética del pueblo judío.
Contexto en el Talmud
Esta máxima aparece en Pirkei Avot, capítulo 5, en una de las compilaciones que resumen las enseñanzas éticas y morales de los sabios. Está ubicada allí para proporcionar una orientación clara sobre las cualidades humanas y cómo su dominio contribuye a una vida justa. La sección de Pirkei Avot busca transmitir enseñanzas prácticas y accesibles para toda la comunidad, destacando la importancia del carácter en la vida diaria. La disposición en capítulo 5 refleja su carácter fundamental en la ética personal y social.
Análisis palabra por palabra
Rashi comenta que estos cuatro temperamentos representan las inclinaciones básicas del ser humano y la importancia de controlarlas para alcanzar la perfección. Maimónides enseña que reconocer estas cualidades ayuda al individuo a trabajarlas y a evitar las pasiones descontroladas. Otros comentaristas interpretan que dominar estos rasgos permite alcanzar la verdadera humildad y sabiduría. La enseñanza invita a una introspección profunda y al trabajo constante en el carácter personal, promoviendo la moderación y la humildad como virtudes esenciales.
Aplicación en la vida judía hoy
Podemos aplicar esta enseñanza identificando nuestras propias tendencias hacia la pereza, ira, codicia y vanidad. Por ejemplo, al trabajar en controlar la ira en nuestras relaciones diarias, o al moderar la codicia en decisiones financieras. Cultivar la humildad en lugar de la vanidad y buscar la reflexión antes de actuar con ira ayuda a mejorar nuestra vida y relaciones. La clave está en reconocer y dominar nuestros impulsos para crecer en carácter y ética.
Reflexión personal
Esta máxima nos invita a un profundo viaje interno hacia el autocontrol y la humildad. En un mundo lleno de tentaciones y egocentrismo, recordarnos que la verdadera fuerza radica en dominar nuestros temperamentos es un acto de auténtica valentía y amor propio. Que cada uno pueda encontrar en estas palabras un camino hacia la paz interior y la mejora continua, honrando su carácter y su comunidad. La humildad y el dominio de uno mismo nos llevan a una vida más plena y significativa.
✦ Aunque Pirkei Avot se transmitió oralmente por siglos, muchas de sus máximas, como esta, reflejan enseñanzas universales que trascienden culturas y épocas, siendo considerados verdades atemporales sobre la naturaleza humana.
Máximas relacionadas