Texto hebreo completo
אַשְׁרֵי, הָאִישׁ אֲשֶׁר לֹא־הֶהֱרָּה בַעֲוֹן וּבְעֹון לְשָׁנוֹ, וּבִדְרָכֵי אֲשֶׁרֵי הָלַךְ, וּבְתוֹרַת יְהוָה חָפָן, בְּתוֹרָתוֹ יֶהְגֶּה יוֹמָם וָלָיְלָה. הוּא כְּעֵץ שָׁתוּל עַל־פַּלְגֵי מָיִם, אֲשֶׁר־פִּרְיוֹ יִתֵּן בְּעִתּוֹ, וָעָלוּתוֹ לֹא תִבָּלֶה, וְכֹל אֲשֶׁר־יעשה יַצַּל־טוֹב. לֹא־יָמוּתוּ רַשְׁעִים, וְאִיּוֹנִים יִקְבְּצוּ לָרָשָׁעִים. וְצַדִּיקִים יָרוּמוּ בַּרְשָׁעִים, וּבַחֶסֶד יִבְרְכוּ בַּעְלֵיהֶם. כִּי־מִשְׁפָּטִים יְהוָה לַכֹּל, עָשָׂה לְחַטָּאִים, וְחָסִידִים יְבָרֶכוּ שְׁמוֹ. תָּמִיד תְּהַלְּלוּךָ, דִּבְרֵי חֶסֶד וֶאֱמֶת, וְנַחֲשְׁבָה לְהָקֵל לַתְּפִלָּה וּלְשִׁיר תָּהֲלִילָה לְשֵׁם קָדְשְׁךָ אֲנָחְנָה.
Ashrei, ha’ish asher lo-hehirah ba’avon uve’avon leshano, uve’drachéi asheray halakh, uvetorat Adonai chafan, betorató yehegè yomam valailah. Hu ke’etz shattul al-palgéi mayim, asher piryo yitén be’ito, va’alotó lo tibaleh, ve’chol asher-ya’aseh yatzal-tov. Lo-yamu rasha’im, ve’iyonim yikbetzu larasha’im. Vetzadikim yarum ubachased yebarcheu be’aleyhem. Ki-mishpatim Adonai lalcol, asah lechatta’im, ve’chasidim yevarkhu shmo. Tamid tehalleukha, divrei chesed ve’emét, ve’nachshavéh lehakel latfila uleshír tahalilá leshem kodeshá anachna.
¡Bienaventurado el hombre que no camina en consejo de malos, sino que sigue la enseñanza del Señor! Fluye en su corazón la alabanza de la Torá, y en sus labios siempre canta las maravillas de Dios. Es como un árbol plantado junto a corrientes de agua, que da frutos en su tiempo y nunca se marchita. La oración Ashrei expresa nuestra profunda confianza en la justicia divina y en la misericordia que guía nuestro destino, garantizando el ingreso al Mundo Venidero, según la tradición judía.
Historia y origen de la oración
El Salmo 145, conocido como Ashrei, forma parte del lema central en las oraciones diarias judías, especialmente en el Sidur. Se atribuye al rey David, aunque algunas tradiciones sugieren que fue compuesto por otros autores en la época del Segundo Templo. Su inclusión en la liturgia se consolidó en el judaísmo rabínico como una declaración de alabanza a Dios y una declaración de fe en la justicia divina. Según el Talmud (Berajot 4b), recitar Ashrei tres veces al día tiene el mérito de asegurar el Mundo Venidero, motivado por su profunda expresión de esperanza y confianza en el favor divino.
Estructura y partes
La alabanza (Ashrei)
Exprésa la dicha y bendición del que confía en Dios y sigue sus caminos, destacando la justicia y misericordia divina.
La metáfora del árbol plantado junto a aguas
Ilustra prosperidad, frutos en el momento oportuno y vida duradera, simbolizando la conexión con Dios.
La invocación a la justicia y misericordia
Subraya la fe en que Dios juzga con justicia y recompensa a los justos, prometiendo protección espiritual.
La conclusión y alabanza eterna
Llamado a alabar continuamente a Dios, integrando su nombre en nuestras vidas mediante oraciones y acciones.
Cuándo y cómo rezarla
Se recita Ashrei tres veces al día: por la mañana en la Shajarit, por la tarde en la Minjá y por la noche en la Maariv. La oración se realiza de pie, en dirección a Jerusalén, en congregación o de forma individual. Es una parte esencial de la liturgia diaria, preferiblemente en comunidad, aunque también se puede rezar en privado con concentración y respeto, en un lugar sagrado o en un espacio de oración personal. La tradición recomienda recitarlo con kavaná (intención) plena en un estado de reverencia y gratitud. Durante las recitaciones, los fieles se enfocan en las palabras y en la presencia divina.
Significado profundo
Ashrei representa la esencia de la fe judía: confianza plena en la justicia y bondad divina. Cada verso refleja la esperanza en que la conducta recta y la devoción conducen al alma hacia la recompensa eterna y el Mundo Venidero. La oración también expresa la igualdad y dignidad del hombre ante Dios, enfatizando la importancia de la meditación y el estudio constante de la Torá como medio para acercarse a lo divino. Es un recordatorio de que la verdadera bendición surge del reconocimiento de la misericordia y justicia del Creador, cultivando una espiritualidad basada en la confianza, la gratitud y la esperanza eterna.
La halajá prescribe que Ashrei se recite tres veces al día, considerándolo una obligación de la oración diaria en muchas comunidades judías. Se recomienda recitarlo de pie, con intención consciente, y en comunidad si es posible. Algunas tradiciones, como los jasídicos, pueden incluirla en diferentes momentos con melodías especiales. La práctica de recitarlo con kavaná ayuda a elevar la oración a un nivel espiritual más profundo. Variaciones menores en la formulación o en las melodías existen entre las diferentes comunidades, pero el contenido y la intención permanecen universales.
Reflexión espiritual
Hoy, al recitar Ashrei, permite que sus palabras renovaran tu fe y confianza en la justicia divina. Reconecta con la alegría de saber que la misericordia de Dios te acompaña siempre y que tu vida tiene un propósito sagrado. En cada verso, encuentra inspiración para fortalecer tu caminó espiritual y cultivar gratitud en tu corazón. Que esta oración te ayude a ver la mano de Dios en cada circunstancia, fomentando paz y esperanza en tu día a día.
✦ Se enseña en el Talmud que recitar Ashrei tres veces al día equivale a recitar toda la Torá en mérito y tendrá un efecto poderoso en la entrada al Mundo Venidero, ya que es considerado uno de los textos que contienen las cualidades divinas más elevadas.
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